Usualmente, cuando afrontamos el presupuesto anual destinado a la comunicación corporativa solemos basarnos en el trazado de objetivos primarios y secundarios, de presupuestos previos así como de la experiencia de imprevistos, reacciones y creatividades, particularmente en nuevos medios.
Sin embargo, cuando somos acuciados por factores externos evidentes, tales como la actual contracción del consumo, solemos empezar a gritar ¡ROI, ROI, ROI!, olvidando todo lo aprendido sobre construir marca, construir empresa, construir prestigio, sembrar relaciones, escuchar al mercado y pensar en el mediano y largo plazo.
Me suelo encontrar con algunos viejos conocidos cuyas empresas han abandonado las buenas prácticas de la comunicación, sobre todo en lo que concierne a las relaciones públicas: han dejado de hablar con medios, han sobre-presionado a sus plantillas olvidando ejercicios de motivación y cooperación, evitan los foros de participación con clientes, y concentran su publicidad en el foco comercial y poco más.
Mientras tanto, 20% de la población española desconfía de la publicidad en medios tradicionales, al tiempo que más de un 80% confía en la opinión de un amigo previa a una compra.
Es corporativamente insano desconocer la relación entre marca e influenciadores cuando estos últimos actúan mas que como periodistas, como voces representatitva que afectan a la opinión pública, relacionándose en las redes sociales, donde navega, opina y consume el 60% de la población española como ejemplo.
Catorce malas prácticas y un video
Un resumen y un video para recordar y evitar caer en malas prácticas
- Demonizar a la opinión pública
- Evitar oír a sus clientes
- Separar a sus clientes para evitar que hablen entre sí
- Despersonalizar el trato
- Temer los nuevos medios (o simplemente a los medios)
- Temer a lo digital (o simplemente a los nuevos medios)
- Temer a la Social Media (o simplemente a lo digital)
- Temer a la opinión de su plantilla e inferir en su dialogo
- Olvidar desarrollar canales internos que se gestionen por sus mismos empleados
- Desconfiar de la inteligencia grupal
- Recurrir a acciones publicitarias puntuales en lugar de a campañas
- Intentar decir todos los mensajes de una vez, diciendo finalmente nada (ver video)
- Gritar el mensaje en lugar de seducir con una propuesta
- Hablar en solitario, olvidando que el comercio es conversación.
Buenas prácticas
En todo caso y retomando el eje de la eficiencia, conviene tenerse en cuenta que esta debe estar puesta en lograr los medios y acciones con el mayor impacto posible; las buenas prácticas en la comunicación superan el marco de control temporal por cuanto conservar la fidelidad del cliente, el tener una reputación establecida y el alcanzar a ser una marca amada son factores que exceden el ejercicio anual.
En definitiva, se trata de cuidar la marca atemporalmente, de definir de manera realista los objetivos a alcanzar a corto y mediano plazo, y de otorgar un presupuesto estable al branding. Estas son acciones de atesorar la empresa, hacer lo contrario lleva a clamar por publicidad recién cuando se esté al borde del abismo comercial.
Si te ha gustado este post te sugiero leer: Loved brand & masstige Comunicación e identidad digital
































![[Infographic]The Fir](http://media-cache1.pinterest.com/upload/84864774198447284_EJq2Z0F8_b.jpg)




