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Phil Collins ha muerto

{ 4 comments }

Phil CollinsEn 1992 a Mario Pergolini (el creador de CQC -Caiga Quien Caiga) se le ocurrió lanzar un bulo en su programa de radio Podría ser Peor (Rock & Pop) que fue el anunciar la muerte de Phil Collins y darle cobertura con la contenida seriedad del tema. A las dos horas hasta en Gran Bretaña se hacían cargo de la noticia.

Al día siguiente, resonaban explosivas las risas de los conductores del programa y de muchos de los que los escuchábamos. Al mismo tiempo, se generaba una enorme muestra de desagrado por parte de aquellos serios periodistas que se sentían ofendidos por este juego sucio. Una posterior reflexión de Umberto Eco sobre la necesidad de “contaminar la realidad informativa para provocar la atención consciente” generó una contra-ola. De mas está decir que cuando habló el maestro Eco, muchos todos cambiaron de postura, felicitaron la fresca acción renovadora de Pergolini y se hicieron los distraídos sobre sus anteriores comentarios. Lo importante es que se viera que uno, no es tonto.


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Comunicador, vinculado a la comunicación corporativa desde 1994, mi carrera ha sido lineal en este campo. Mi pasado estuvo en grupos de empresas como Belden, Techint, Longvie, Computer 2000 y Carrefour. He disimulado como presentador en TV y ejercido como portavoz corporativo. Si no fuera tan malo jugando a las escondidas, me hubiera hecho espía. Pero lucho por la comunicación con transparencia en las instituciones, con el foco en la gestión de la conversaciones en los medios sociales. +info personal | profesional | blog

  • Aldo Ferradás 24/02/2014, 14:40

    Es interesante recordar el caso de Mario Pergolini imbrincándolo en la realidad (tácita) del día después del perverso (en el sentido etimológico del término, pervert?re, o dar vuelta) experimento que Jordi Évole realizara en relación al alzamiento del 23F y su relación con la Casa Real.
    Digo que es interesante, porque mientras que el ejercicio de Pergolini estaba encuadrado en un contexto determinado (una sucesión de noticias falsas aparecidas en Medios periodísticos tradicionales, satirizadas desde un programa de radio poco convencional en una emisora donde la anarquía era objeto de culto –lo recuerdo porque en aquel momento la Rock & Pop era mi segundo hogar-), el ensayo de Évole está enmarcado en una realidad diametralmente opuesta.

    Maxwell McCombs y Donald Shaw presentaron lo que ellos denominaron “Agenda-setting”, es decir, la capacidad de los Medios de Comunicación de seleccionar y destacar ciertos temas frente a otros y, con ello, lograr que los temas elegidos sean percibidos como importantes por el público, o lo que equivaldría decir, el periodista como “flautista de Hammelin”
    Es precisamente Umberto Eco en su libro “La Estrategia de la Ilusión” quien hace una crítica a esta forma de entender los Medios, y en particular al periodismo, enjuiciando a la Neo TV de la fantasía, del show vacío, la meta-TV que describe como unos prismáticos del revés y enuncia un concepto fundamental para intentar analizar lo ocurrido ayer en La Sexta: mientras los programas informativos poseen relevancia política, los de ficción sólo tienen una importancia cultural.

    La pregunta que debemos hacernos es “¿por qué” ¿cuál es la finalidad de esta obra de política ficción?
    “Miente, que algo queda” dijo alguien. Jordi Évole parece querer convertirse en el sans-culotte sin guillotina de la Monarquía española… un juego peligroso para alguien que se presenta como periodista de investigación con cierta fidelidad por parte de su público.
    Ya no se trata de si el espectador es o no un tonto. Como dijo el maestro Eco, “es como cuando un flash nos relampaguea ante los ojos. Durante mucho tiempo sólo vemos delante de nosotros una mancha oscura. Es el principio del fin”.

    • Mando 24/02/2014, 15:44

      Lúcido -y confieso- esperado comentario el tuyo Aldo. Lo de ayer de Jordi Évole en La6 (aclaración para aquellos que no estén al tanto del experimento de marras: un mockumentary sobre la intentona golpista del 23-F) es una continuación de los fenómenos de alteración de la percepción que si querés, hasta reconoce padres en los videoclips de los 80 como relatos cortos, los culebrones enlatados y revestidos de argumento y finalmente, en los reality shows. Convengamos que estamos en un país que no hace gala de un periodismo de investigación masivo (dos programas no es cultura). El periodismo-ficción no nació ayer y el Mario Pergolini de 1992 no creo que pretendiera elevar la bandera de “Chomsky o muerte” 🙂 … era rebeldía adolescente envasada en frecuencia modulada.

      Lo que mas me agrada del experimento “Operación Palace” es lo que le causó: han pasado 30 años y ahora el chiste molesta. Creo que es importante contar distopías en la TV, no solo en teorías de café. “La guerra de los mundos” es algo lejano pero “JFK” es mas cercana, fue divertida, resultó provocadora y esa era la intención. A “Malditos bastardos” la considero una genialidad. Claro, son ficciones y esto es periodismo ficción, pero ¿que tenía que hacer el mago? ¿insistir en decir “voy a hacer un truco de magia?”

      • Aldo Ferradás 24/02/2014, 19:23

        Sospecho que lo que ha molestado no es tanto el engaño en si mismo, sino el “despertar del sueño”, el darse cuenta de que la realidad no es tan bonita (ni tan lógica) como la ficción. El sentimiento de haber superado la adolescencia informativa, de haber madurado y ya no creer.
        La berlusconización de los Medios nos deja en un estado permanente de duda, de zozobra, ante la incertidumbre de no saber qué es real y qué es ficción. Lo vemos con la denuncia airada del periodismo español ante el gobierno corrupto de Argentina y el pasivo silencio de los mismos Medios frente a la corrupta represión en Venezuela, propiciados ambos ejemplos por las divergencias energéticas de Repsol.
        No es cuestión de esperar la llegada mesiánica de un Herodoto, ni siquiera una aparición secundaria de Carl Bernstein y Bob Woodward (o de un aún más maquiavélico Jacobo Timerman). Pero mientras al arte le está permitido sembrar la fructífera semilla de la duda, incluso de la manipulación, en el periodismo debería considerarse “juego sucio”.
        Dicen que dicen que cada pueblo tiene los políticos que merece. Parece que esta regla empírica también puede aplicarse a sus Medios.

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